Fue entonces cuando me sorprendí de lo acertado y escalofriante de mis pensamientos. Y es que, ¿hay algo que refleje mejor la sinrazón en sí misma que los actos terroristas?
Actos que no se fundamentan en nada, y que no tienen ningún fin realista más allá del utópico. Porque, seamos sinceros de una vez, en el mundo que vivimos, la autodeterminación del País Vasco es, hasta para los mismos vascos independentistas, una utopía. ¿Acaso un país tan pequeño podría sobrevivir AISLADAMENTE en un complejo entramado de relaciones internacionales como el que tenemos hoy en día? No, evidentemente no. Seguramente los partidarios de esa independencia apelarían al ejemplo de Andorra, ejemplo no válido, ya que se trata de un país tutelado, y el País Vasco, en caso de independizarse, no querría esa tutela, pues no la contempla la autodeterminación en sí misma, ¿no? Si se independizan, háganlo bien.
Al margen de esta realidad que los seguidores de la utopía parecen ignorar, centrémonos en determinadas acciones que los grupos más radicales llevan a cabo para, creen ellos, conseguirlo: actos terroristas. Es casi irónico que ni ellos mismos se percaten de que, por esa vía, pierden cualquier gota de racionalidad, credibilidad y sensatez que su propuesta pudiera tener.
Y es que, en mi opinión, una gran parte de la sociedad no se opone a la libre autodeterminación de los pueblos, pero siempre siguiendo las vías democráticas previamente pactadas. En el momento en que ese camino no se sigue, se negará toda palabra a quienes con actos salvajes y crueles intenten conseguir sus fines. Están fuera de la sociedad.
Por estos motivos, los asesinatos que esta banda comete se convierten en crímenes sin justificación, sin ningún motivo aparente y sin un fin concreto que conseguir. Por ello se cae en la absurdez. Matar por matar. Verter sangre por el mero placer de verla correr.
Siempre me he considerado una persona que ha visto positivo que la gente luche por sus ideales, que los eleve a su máximo exponente y dé todo de sí misma/o para conseguirlos. Pero claro, no de esta manera. De esta forma se pierde legitimidad, ya nadie te tendrá en cuenta, pues vas contra todos los principios nobles de los propios fines que persigues. Siempre he creído que la juventud es la que puede mover el mundo con solo mantenerse unida, con creer en un fin y hacer todo lo posible para que se cumpla, pero, cuando veo actos como el de ayer, no puedo evitar que se me erice el vello y piense "¿De verdad hay gente tan fanática en el mundo? ¿De verdad hay gente con el egoísmo tal de anteponer una meta inalcanzable a la vida de cientos de personas?". No alcanzo a comprenderlo. Cuando veo esto, mis ganas de luchar, los sentimientos más nobles que pudiera albergar y quisiera conseguir, se achantan, y tienen miedo. Si luchar por lo que crees es hacerlo así, creo que no lucharé más. ¿Son esos los valores que quieren transmitir?
Como último punto, aportaré un dato: desde que nací, he crecido con atentados, asesinatos y ataques de esta banda terrorista. Y aún sigo sin comprenderlo. Pero aún así, y en contra de todo pronóstico, nadie me arrebatará la idea de que todos los seres humanos somos almas libres y de que ninguno, por medio de la violencia, podrá quitarle la libertad individual a otro, ni prevalecer sobre él.
Y sigo pensando, ¿de verdad esta gente es capaz de dormir por las noches?
